Yo

Yo
YO, tu hija no deseada sólo necesaria. "SALIRSE DEL CLOSET" es la frase que define a los homosexuales que al fin se atreven a alcanzar su libertad, declarándose ante el mundo en toda la dimensión de su orientación sexual. Durante años se consideraron una "minoría excluída" de la sociedad, por eso aceptaban matrimonios bizarros, como el que le ofreció mi padre a mi enamoradísima madre, quien en el tránsito de sus 11 meses de casada y 8 de mi embarazo, al saber la verdad, optó por morir en mi parto de forma "heróica", y quedé yo...a quien mi padre nunca quiso y a los 4 años abandonó sin volver nunca a saber de mi, pues no está en la esencia del gay tener un hijo de su simiente, si montar el show como el de Ricky Martin a través de vientres alquilados o adopciones entre cámaras y noticias de la "prensa rosa". Hablo en nombre de esos hijos, que sin pedir venir al mundo nos trajeron como objetos utilitarios hasta que nuestros padres decidieran sus vidas, y una vez hecho, nos quedamos abandonados a nuestra suerte, sin familia, calor de hogar ni nada a lo que tiene derecho un ser humano, más aún un niño. Fuimos "COSAS" de desecho. Por éso en este blog denuncio que la verdadera MINORIA EXCLUIDA Y CONDENADA A NO TENER NINGUN DERECHO AL CUIDADO Y ATENCIÓN, POR UNA SOCIEDAD HEDONISTA Y SIN AMOR, SOMOS NOSOTROS, no nuestros padres que ya están aceptados por la sociedad y formaron su propio movimiento social con todas sus garantías, deberes y derechos. Como adulta confieso ¿con qué derecho mi padre me condenó a llevar en mi corazón y alma heridas que nunca han sanado por completo? Reflexionen y piensen dónde está la verdad de toda esta farsa.

jueves, 19 de noviembre de 2015

¿Por qué elegí hacer este blog a mis 63 años aquejada de Fibromialgia y jubilada?


Porque considero a la vejez, última etapa de la vida, una conquista, y conquista
ha sido para mi vivir sin que nadie esperara o le importara que lo lograra. 
La mayor virtud de la vejez es la libertad. En las mañanas veo a ancianos con
sombreros y vestuarios que no eran capaces de usar en su juventud, y ahora
hasta un sombrero de paja se coloca un anciano húngaro con quien tomo café  en
las mañanas a eso de las 6 am.
De joven no era libre...Tenía muchos miedos. 
Luchaba por la libertad, soñaba con la libertad, pero no era libre.
La libertad que me rodeaba y que "viviendo los fabulosos años 60" tenía más significado 
para la sociedad gringa y europea, que para nosotros en Venezuela siendo además
estudiantes en la UCV  (cerrada por el gobierno de Rafael Caldera 1) y UCAB
donde al fin terminé estudiando, esa libertad era más una libertad política, no
psicológica. No lo era además porque yo era mujer, muy atractiva y sexual y 
no sucumbí al feminismo de moda pues entendí que los hombres seguían siendo
machistas y misóginos, y ninguno que se la echaba de poeta, hippie o de avanzada, era
para cogérselo a uno sin compromisos...Como sus padres,abuelos y ancestros.
De verdad esos "poetas" sufrían  de un redomado egoísmo santificado por la bohemia y 
el amor libre...siempre a su favor. La propuesta era:"Si te acuestas conmigo serás escritora, 
profesora reconocida", pero si no lo haces te jodiste, y yo precisamente, era joven y 
muy atractiva y no me dió la gana escalar posiciones a consta de "viejos babosos"

Al ir creciendo me fui haciendo más libre (...) hasta que me casé con un excelente ingeniero

italiano, responsable y amante del trabajo y del hogar, 9 años mayor que yo con quien hice 
un hermoso hogar, con 4 hijos y 5 nietos. Con un sentido de familia y de lo que debe ser
un padre

...porque el mío se fue para ser libre fuera del closet...
Pero de verdad nunca me sentí completamente libre hasta el año 2000. Empecé a sentirlo más,
a medida que comprendía que mi crianza entre tres tías solteronas  y
un solterón, que no reían y siempre vestían de negro había sido una vaina rara. Las Parcas
como las llama mi psiquiatra, me criaron para que no fuera como ellas: solterona
y pobre, dependientes de las dádivas de sus hermanos coño é madres, pero a la
vez me sumieron en un mundo depresivo
que unido al del abandono que yo llevada lacrado en mi interior, y repetido una y mil veces,
en expresiones y actos como no celebrar nunca mi cumpleaños porque era el mismo

día de la muerte de mi madre, y más valía ella que yo, me convirtió en una
muchacha que nunca supo que estaba deprimida desde el vientre materno, porque
me tuve que dedicar a sobrevivir y salir adelante sin ayuda.
Desde que comencé  a sufrir de Fibromialgia, entendí
que soy una sobreviviente y resiliente que ha amado la vida con desesperación, 
con alegría, pero no podía expresarme en la voluptuosidad que me caracterizaba porque
era reprimida por todos....Me di cuenta que amaba la vida y la compañía tanto, 


que en el vientre materno decidí seguir por el canal de parto y nacer, aunque mi madre había 
elegido y consumado su muerte terrible. 

Es increíble nacer sin sentir la vida a través del cordón 
umbilical y el latido del corazón de mamá. ES una experiencia de una frialdad y soledad absolutas.
Cuando era niña y aún hoy, el recuerdo del pasar por ese canal de parto a la vida, sola y que un 
pediatra sea el que se de cuenta por carambola que estás viva y desesperadamente te
libre de la muerte, y no haya calostro que consumir para cumplir su función biológica,
ni brazos de madre que te arrullen, porque nadie está esperando que estés viva, 

es bien doloroso...Agréguenle a la receta que tampoco recibí la bienvenida de mi padre,
y tuve que caminar sin saber  el por qué del abandono de éste pues de la noche
a la mañana desapareció y me criaron con la idea de que había muerto 
en un trágico accidente en Medellín (Colombia) sin derecho a más información.
Supe que amaba la vida porque me decía internamente que si pudiera acordarme 
conscientemente del momento cuando siendo feto el Padre Eterno me preguntó: 

"¿Qué prefieres, vivir o no nacer?", 
y yo le había contestado: "Prefiero nacer, (y así se lo demostré) 
pues eso me permitirá saber lo que se siente en el plano de tercera dimensión de la Tierra,
aunque sea brevemente, al correr, al reír, al comer un helado y mirar el cielo azul
al amar y ser mujer en los brazos de un hombre de verdad y sentir el orgasmo, parir hijos 
por vía natural y ser inteligente".
Cada una de mis famosas rebeldías y actos de fuerza ante el riesgo eran un grito de odio 
por la muerte y un grito de alegría por la vida...contrariando las reglas de mi familia para mi.
La vejez no significó para mi algo como para los demás, primero porque nunca fui
una mujer que se preocupara por si misma, pues no tenía la sensación plena de la existencia
ya que había sido producto de un error biológico, y
segundo porque nunca me fueron saliendo 
arrugas en la cara, ni mi pelo se volvió canoso...Si engordé y éso si me impactó, pero poco
a poco como a todas las vicisitudes que me ha impuesto la vida, me he ido adaptando 
haciendome sentir más libre pues cada día menos temo a los juicios de los otros, las
prepotencias de los otros, las incomprensiones. Cuando los kilos llegaron a lo que
son hoy, me sentí completamente libre. De hecho, empecé a decir que mis poquísimas
arrugas y kilos son mis medallas.



La vejez es una catarsis. Ya no temes a nadie; el único riesgo que
 existe es que si no tienes sentido ético, y yo lo tengo, llegas a pensar 
que todo te está permitido, que puedes hacer y decirlo todo...Como darme el
gusto de escribir este blog donde digo a todos que tuve un padre gay, que a
pesar de ser alemán del norte, me abandonó como cualquier padre irresponsable del 
llamado "tercer mundo", cosa que le grité al encargado de pasaportes en la Embajada
Alemana que se tuvo qie quedar callado ante su teoría de la perfección alemana, gracias
a la conducta balurdamente no aria de mi padre.
y reconocerles a los  maricos como él y su amante vividor, que son una mierda si 
conciben un hijo porque lo joden, lo condenan a vivir con heridas que ellos ni por el
carajo quisieran vivir, pues es incomparable en su profundidad y carga a lo que ellos
gritan en su eterna  lamentación y lucha por ser reconocidos en una sociedad, con derecho 
al respeto y la libertad, supuestamente negada 
por una sociedad que "los rechaza", cuando en verdad mi padre y el tal Carlos Elías y tantos
como ellos, son unos egoístas hedonistas, que cosifican a las mujeres y a los niños para 
usarlos para alcanzar sus deseos, sin importarles un carajo cuántos cadáveres se llevan 
por delante. 

Ahora que estoy vieja entiendo el problema físico, y psicológico de la depresión, a la que tanto
huí y evité. 
Cuando somos viejos ya no podemos hacer las cosas que hacíamos de jóvenes. 
Tu cuerpo es como el viejo motor de un carro viejo; las 
piernas ya no corren como cuando eras joven, sobre todo en mi caso que la Fibromialgia
se asentó en ellas y los terribles dolores eran ahí, pues la tibia y el peroné representan
los pilares de la estructura sobre la que se levanta la esencia del ser humano, y le da raíz
y pertenencia a una familia e identidad. En mi caso ¿Cuál? si ellos se fueron y me formé sola.

Estoy convencida de que la Fibromialgia es una dolencia inteligente. Esta
historia de su inteligencia se me ocurrió porque ante ella tuve que voltear los ojos sobre
mi propia Historia de Vida para superarla, pues convierte en dolor una memoria celular
que tienes almacenada en el desván de tu inconsciente, y que quieres olvidar,
pero se hace presente ante una escena o situación que repita la emoción que produjo
aquélla arrumada en el desván, y esa energía oculta fue para mi descubrir el dolor 
supremo que significó la muerte de mi madre y el abandono de mi padre. La Fibromialgia 
te hace enfrenta y desnuda, pues debes reconocer que ese dolor físico viene de la mente, 
de recuerdos que no quiero verlos, hacerlos desaparecer contra ellos mismos o
expresarlos a mi manera, pero el dolor rompe la resistencia de la feto-bebe-niña-adolescente-
mujer fuerte y te lleva al terreno de la humildad y la sinceridad contigo misma. Su orden tajante
fue: debes ver la raíz de tu dolor esencial, profundo, no reconocido para sanarte...si lo evitas 
ahí estaré yo para recordártelo...¡Y de qué manera!
Me impresionó cómo se desatan en coro perfectamente estructurado, los 11 puntos de dolor
que denuncian algo vital e inteligente con aquellos dolores insoportables y fijos que como voces
de ese coro "cantan" en armonía perfecta. 

Me hicieron pensar en criaturas de otro planeta que me atacaban para que al fin sacara
a la luz lo que desde mis 6 años me viene castigando, y que se manifestó siempre como dolor en 
las piernas, migrañas incapacitantes y color irritable, y yo no lo veía.
Empecé a ser sincera conmigo y considerarme vulnerable, débil, desde entonces comenzó
un silencioso diálogo interno con el dolor, un desafío a ese enemigo que llevaba dentro, 
como una especie de sombra, de animal prehistórico que debía integrar y estar atenta pues
nunca se sabe en qué cueva del inconsciente está escondido para devorarme. De vez en
cuando sale por algún sitio: (mis piernas) y en el momento menos esperado donde sólo
estoy yo frente a él. Y cuando sale, lo hace para eliminarme, inutilizarme, paralizarme hasta
que baje la cabeza y me preocupe por amarme y buscar mi sanación. Entonces le suelto 
un discurso desde el corazón, que exprese lo que contiene mi alma y anhela mi Espíritu. 
Le digo: tú existes porque existo yo, eres un parásito mío, para vivir me necesitas a mí. 
Si me matas, tú también mueres. 
Este desafío se ha vuelto tan personal y tan humano que ya me se el guión que utiliza para llevarme
a los dolores más terribles...como forma de que tome consciencia de mi misma.


Me llevó a escribir este blog reconocer públicamnete el motivo de todas las maldades que 
se han dicho sobre mi ácrata conducta.
Cada vez que me atacan ocurre que me pregunto, asombrada, perpleja, incrédula:
¿por qué?



No pertenezco a ninguna ideología,  ningún grupo, club, partido político, mejor
dicho, a ninguna mafia ni cuando era estudiante de literatura que exigía pertenecer a un grupo
para que le publicaran a uno lo que escribía o se lo tomaran en cuenta. 
Sólo quiero bajar del pedestal de la mujer fuerte y reconocer que vivir me ha sido muy fatigoso. Y me
reconozco en esa fatiga, la respeto y la honro.
Niña no se quiere desprender de su madre al nacer estando la madre muerta
Entonces, ¿por qué he sido tan rebelde y demoledora en mis opiniones? La gente asocia el éxito, la notoriedad, mejor dicho,la popularidad, con la felicidad. Por eso se pasa la vida poniendo verdes a 
los divos, a las divas, a los  hombres y mujeres de poder. De hecho, a los hombres de poder 
nunca se los fustiga por lo que deberían ser fustigados, por sus errores, sus abusos, sus 
incapacidades,sus culpas, las cosas por las que los ataco yo. La gente los ataca porque en su poder,
en su éxito, ve un triunfo de la felicidad que ellos envidiosos no tienen.
Pero desde niña comprendí que la felicidad no tiene nada que ver con la fama, con la popularidad,
con la fortuna económica que, de un modo u otro, se deriva del estatus del éxito. Es
todo lo contrario: la fama, el éxito casi siempre son fuente de muchas infelicidades.

La soledad, por ejemplo, a la que si tengo terror pues me recuerda mi nacimiento.
Todas las personas de éxito que he conocido eran personas que estaban
profundamente solas. Aunque vivieran rodeadas de multitudes, reverenciadas por
multitudes, o precisamente por eso. Ese miedo me hizo reconocer mi  vulnerabilidad y en 
estos años desde el 2007 me he vuelto una persona silenciosa, que no quiere exponerse más
 a los ataques, a las calumnias, a las heridas.
Comprendí desde los años 80 que el aspecto más sórdido del cretinismo que acompaña 
casi siempre a la envidia es que las personas sencillas nunca odian, al contrario, aman a las
personas de éxito porque transfieren en ellas sus sueños, sus ambiciones...Y puse en remojo
mis rabietas y ataques ante las figuras de autoridad para observar si pertenecía al combo de 
quienes odiaban a las personas involucradas en cierto modo en el mecanismo del 
éxito de la persona envidiada. Es decir, expresaba el sentimiento de mi fracaso en la vida
al no tener padre y madre, atacando a las que hacen mi mismo trabajo, pero con una hermosa
familia que los respalde Pero pude ver que no. Tener familia merece ¿Envidia de qué?

Mi vida ha sido durísima y muy infeliz hasta los años 70. Aquellos a quienes más amaba
están muertos o me abandonaron muy pequeña. 
Siempre he ganado poco en relación con otras profesiones que garantizan los ingresos y además
nunca he sabido sacarle provecho al trabajo que he hecho. Y he trabajado mucho, de verdad, 
muchísimo. Jamás tuve los sueldos fabulosos que ganan quienes son más limitados que yo.

La experiencia que mi alma eligió vivir exterminó a toda mi familia y me ha hecho
una inexperta madre y abuela porque no tuve nada de éso. TODOS MURIERON...
Por éso desde que mis hijos han crecido, se casaron y exigen de mi actitudes que para otros son
normales para mi son desconocidas de raíz por lo que llevo una vida muy difícil. Sin embargo, sigo trabajando,viviendo dignamente, en silencio, por mi cuenta, sin poner verde a nadie,
sin hablar siquiera de los demás.
Pero los de mi oficio me odian a muerte. A veces he tratado de hacer
examen de 
conciencia. He intentado analizar si yo tenía la culpa y he llegado a la
conclusión de 
que soy una mujer que puede ser altiva, soberbia, en la misma medida
en que puede 
ser cordial y afectuosa. Tengo un sentido moral tan riguroso que
llego a adoptar 
posturas implacables, lo reconozco. Pero soy indulgente en igual medida.
Es más, 
soy generosa. Trato de entenderlo todo y a todos. O mejor dicho, las
dos caras de 
la moneda. Y esto me hace justa. Me convierte en una persona de bien.

¡SI!!
Soy ante todo y sobre todo una persona de bien. En mi vida no hay
manchas. 
Nunca he hecho mal a nadie, ni he cometido traiciones ni perfidias.
He sido dura, 
pero lo he sido con los demás en la misma medida que conmigo
misma. 
La persona con la que soy más dura, menos indulgente y más
implacable es 
precisamente con Josefina.YO. Siempre me veo defectos y por ello me castigo. 
¿Qué defectos? Un exceso tal de rigor que puedo llamarlo maniqueísmo.


Este blog me permite liberarme y exocirzar la incapacidad absoluta de perdonar. Puedo tratar 
de olvidar,pero siempre llega el momento en que recuerdo, y cuando el recuerdo aflora desde
los abismos de las heridas encubiertas, la falta de perdón reaparece, impetuosa,
implacable...dolorosa. Convertida en Fibromialgia.
Hay en mí como una vena monacal que puede molestar a cierta gente,
lo reconozco.

Resultado de imagen para mujer solitaria camina por un camino sin fin

Pero va acompañada de urbanidad; no conozco el chismorreo,
la calumnia, la 
difamación. O las conozco en la medida en que las he sufrido en
carne propia. 


Escribir es el oficio más fatigoso del mundo. Cuando escribo, me canso,
incluso 
físicamente. Me canso como un mozo de cuerda, como un minero,
como los que 
hacen un trabajo pesado. Pese a ello, no puedo dejar de escribir.


Como escritora tengo que ponerme en el lugar de todos, tengo que
tratar de entrar 
en su cabeza. Y entendí cuál es el motivo de este odio. En el fondo
están el 
instinto, los sentidos. Estoy obsesionada por el mal que emana de
él. Es el Mal. 
Nadie puede negarle a esta gente la patente de personaje.
Son grandes 
personajes. Es verdad que hemos contribuido a crearlos con los
libros, la 
televisión, los periódicos, pero cuando el personaje no existe, ya
puedes hacerle 
toda la publicidad que quieras, si no existe, no existe.
La verdad es que la atracción por ellos nace de lo que hacen (...).
En mi opinión, 
la pregunta que hay que plantearse es:
¿por qué este mundo (...) produce personajes que nosotros no
soñamos siquiera? 
Porque ellos tienen algo que a nosotros nos falta: pasión.
Tienen fe y pasión. En el mal, en negativo, pero la tienen.

Nosotros ya no la tenemos, la hemos perdido, nuestra forma de
sociedad ha 
insensibilizado el ánimo, ha endurecido el corazón de la gente.
Incluso en las 
relaciones amorosas hay menos pasión. En cuanto a la fe, en
nuestro mundo 
ésa es una palabra desconocida. Ellos son más tontos que nosotros,
pero son 
profundamente apasionados, y por tanto, más vitales. Hasta la
guerra, que es 
un acto de pasión en negativo, la ferocidad, la sangre, se ha
vuelto estéril, limpia. 
Esta falta de pasión se refleja en nuestra vida diaria, porque en
lugar de la 
pasión tenemos el bienestar, la comodidad, el raciocinio. Todo lo
que somos 
es fruto del raciocinio, no de la pasión.


En lugar de pasión hoy tenemos hedonismo (...). Las ciruelas
sin hueso, el aire 


acondicionado.

 Yo me crié con frío, con hambre, con miedo.
Tres dimensiones que hoy no se aceptan siquiera.

Es mi referencia continua. Mi disciplina es militar (...). La guerra
es el desafío 
supremo y la estrategia mi forma de sobrevivencia(...). Cuando te movilizas para
entrar en combate, o cuando estás en 
él, nadie se ocupa de ti, nadie te mira. Estás solo contigo mismo.
Eres tu 
propio juez (...). Existe otra lúgubre seducción. Es la monstruosa
vitalidad que 
en sí misma trae la guerra. Nunca me sentí tan viva como después
de una batalla 
de la que salí sana y salva. Quien en la guerra dice que no tiene
miedo es un 
imbécil, un mentiroso (...). La cuestión está en hacer las cosas
pasando por 
encima del miedo (...).

Después de haber ganado ese desafío es cuando te sientes tan vivo.
Vivo como 
no te sientes siquiera en los momentos de alegría más
embriagadores, en los 
momentos de amor más vertiginosos. Por desgracia, esto es lo
que te da la 
guerra. El gran desafío: la vida o la muerte. El juego de dados.

Yo a los comunistas les reprocho, los detesto por su doble moral,
y más ahora que me ha tocado vivir lo que tanto odiaba, la vida impuesta
por Fidel Castro, a quien he detestado desde mis 7 años, a Hugo Chávez
y sus sucesores en 16 años de insoportable gobierno que llevan, ahora 
con un triunfalismo exagerados. Se sienten siempre superiores a
todo el mundo. 
Y distintos de todo el mundo. Tal vez sea porque los demás les
hacen sentirse 
diferentes... Además, tienen otro defecto: apenas se convierten
en un partido 
de masas, se vuelven soberbios". Sólo añadiría a estas sabias
palabras que 
cuando se trata de un pequeño partido familiar ocurre
exactamente lo mismo.
A los sesenta y tres años, no puedo cargar
un fardo tan pesado como ha sido mi vida sobre los hombros. Ya no puedo (...).
Estoy muy cansada...Por éso escribo este blog para divertirme y compartir
lo que siempre he callado..

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